CAPÍTULO 01 · 6 MIN DE LECTURA
Macronutrientes y necesidades calóricas
Fundamentos fisiológicos, métodos de cálculo y aplicación práctica

Sección: Salud | Vida Vertical
Resumen
Una ingesta adecuada de energía y macronutrientes constituye la base de toda planificación nutricional fundamentada en la evidencia. Este artículo explica los fundamentos fisiológicos de las necesidades energéticas, distingue entre metabolismo basal y gasto por actividad, y presenta las fórmulas habituales para estimar las necesidades calóricas individuales. A continuación, sistematiza los tres grupos de macronutrientes —proteínas, grasas y carbohidratos— según sus funciones bioquímicas, densidad energética e ingesta adaptada a las necesidades. Un ejemplo resuelto ilustra el procedimiento práctico. El apartado final analiza cómo un suministro de alimentos vegetales procedentes del cultivo controlado puede favorecer la calidad de la ingesta de macronutrientes.
1. Introducción
Los macronutrientes —proteínas, grasas y carbohidratos— son mucho más que simples fuentes de energía. Desempeñan funciones estructurales, reguladoras y metabólicas esenciales en el organismo humano. Las proteínas aportan material para las células musculares, cutáneas y nerviosas; las grasas intervienen en la síntesis hormonal y la integridad de las membranas celulares; y los carbohidratos constituyen la fuente de energía preferente del sistema nervioso central y la musculatura esquelética.
Por tanto, una planificación nutricional individual requiere dos pasos: determinar las necesidades calóricas personales y, a partir de ellas, establecer una distribución de macronutrientes orientada al objetivo.
2. Necesidades calóricas: metabolismo basal y gasto por actividad
El gasto energético diario de una persona consta de dos componentes:
2.1 Metabolismo basal
El metabolismo basal describe la cantidad de energía que el organismo necesita en condiciones estrictas de reposo para mantener las funciones metabólicas y orgánicas vitales. Se mide en reposo físico completo, en condiciones termoneutrales y entre 12 y 14 horas después de la última ingesta, a fin de excluir la influencia distorsionadora de la termogénesis inducida por los alimentos.
Las fórmulas de cálculo simplificadas son:
- Hombres: 1 kcal × 24 h × peso corporal (kg) = metabolismo basal (kcal/día)
- Mujeres: 0,9 kcal × 24 h × peso corporal (kg) = metabolismo basal (kcal/día)
El metabolismo basal está determinado principalmente por la estatura, el peso corporal, la edad y el sexo, y apenas puede modificarse a corto plazo.
2.2 Gasto energético por actividad
El gasto energético por actividad comprende la energía consumida por la actividad física y mental además del metabolismo basal. Es el principal factor de variación individual del gasto calórico y puede incrementarse de forma activa mediante el movimiento y el entrenamiento.
Para cuantificar el gasto por actividad se utilizan los denominados valores PAL (Physical Activity Level), que representan el perfil de actividad de una persona:
| Actividad física | Valor PAL |
|---|---|
| Estilo de vida exclusivamente sedentario o encamado | 1,2 |
| Trabajo sedentario (oficina), poca actividad durante el tiempo libre | 1,4–1,5 |
| Trabajo predominantemente sedentario, en parte caminando/de pie, ejercicio moderado | 1,6–1,7 |
| Trabajo predominantemente caminando/de pie, ejercicio moderado | 1,8–1,9 |
| Profesión físicamente exigente, actividad elevada durante el tiempo libre | 2,0–2,4 |
2.3 Necesidad energética total
Las necesidades calóricas diarias se obtienen mediante la siguiente multiplicación:
Necesidad energética total = metabolismo basal × valor PAL
Ejemplo de cálculo:Un hombre de 75 kg con trabajo de oficina que hace ejercicio tres veces por semana:
- Metabolismo basal: 1 kcal × 24 h × 75 kg = 1.800 kcal/día
- Valor PAL (trabajo de oficina + ejercicio regular): 1,7
- Necesidad energética total: 1.800 kcal × 1,7 = 3.060 kcal/día
3. Macronutrientes: funciones y recomendaciones de ingesta
3.1 Proteínas
Densidad energética: 4,1 kcal por gramo
Las proteínas están formadas por cadenas de unos 20 aminoácidos diferentes, que actúan como moléculas de señalización en procesos metabólicos, elementos estructurales y unidades contráctiles activas de la musculatura. Son indispensables para formar y reparar células musculares, cutáneas y nerviosas (Lemon, 2000).
Recomendaciones de ingesta:
| Grupo destinatario | Ingesta de proteínas |
|---|---|
| Deportistas recreativos | 1,6–1,8 g/kg de peso corporal |
| Deportistas de fuerza (fase de ganancia muscular) | 1,8–2,0 g/kg de peso corporal |
| Deportistas de fuerza (dieta/déficit calórico) | 2,0–2,3 g/kg de peso corporal |
Una mayor ingesta de proteínas durante una fase de restricción calórica favorece la conservación muscular y reduce la pérdida de masa libre de grasa (Helms et al., 2014; Helms et al., 2015).
3.2 Grasas
Densidad energética: 9,3 kcal por gramo
Las grasas son el macronutriente con mayor densidad energética. Sus funciones fisiológicas incluyen:
- Almacenamiento de energía (función de reserva evolutiva)
- Síntesis de hormonas, incluidas las hormonas sexuales
- Función estructural como componente de las membranas celulares (función aislante)
- Facilitar la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E y K)
Una ingesta elevada de grasa no provoca por sí sola un aumento de peso; el balance energético total es determinante. No obstante, conviene mantener una ingesta moderada de grasa, en especial durante una dieta hipocalórica, para reservar calorías para las proteínas y los carbohidratos.
Recomendaciones de ingesta:
| Objetivo | Ingesta de grasa |
|---|---|
| Fase de ganancia muscular | aprox. 1,0 g/kg de peso corporal |
| Dieta/déficit calórico | 0,5–1,0 g/kg de peso corporal |
Debe evitarse una ingesta sostenida inferior a 0,5 g/kg de peso corporal, ya que puede afectar a la producción hormonal, en particular a la de hormonas sexuales.
3.3 Carbohidratos
Densidad energética: 4,1 kcal por gramo
Los carbohidratos son el único macronutriente no esencial, puesto que el organismo puede sintetizar glucosa a partir de proteínas y grasas mediante gluconeogénesis. Aun así, resultan muy importantes para el rendimiento físico y cognitivo.
Los carbohidratos se clasifican según la longitud de sus cadenas: los azúcares de cadena corta se absorben rápidamente, mientras que los almidones de cadena larga, como los presentes en las patatas o los productos integrales, requieren una descomposición enzimática. La glucosa resultante interviene en la regulación de la glucemia, el suministro inmediato de energía y el almacenamiento de glucógeno en la musculatura esquelética.
En deportistas, una ingesta suficiente de carbohidratos es decisiva para mantener la intensidad del entrenamiento y las cargas de trabajo (Horswill et al., 1990; Leveritt & Abernethy, 1999).
Cálculo: La ingesta de carbohidratos corresponde a la cantidad restante una vez fijado el aporte calórico de proteínas y grasas.
4. Ejemplo práctico: distribución de macronutrientes para ganar masa muscular
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Peso corporal | 80 kg |
| Objetivo | Ganancia muscular |
| Gasto calórico (mantenimiento) | 3.000 kcal |
| Superávit calórico | +200 kcal |
| Ingesta total | 3.200 kcal |
| Proteínas (2,0 g/kg) | 160 g = 656 kcal |
| Grasa (1,0 g/kg) | 80 g = 744 kcal |
| Carbohidratos (resto) | 1.800 kcal / 4,1 = 439 g |
Resultado: 160 g de proteínas, 80 g de grasa y 439 g de carbohidratos para una ingesta total de 3.200 kcal.
El orden metodológico es el siguiente:
- Determinar las necesidades calóricas (metabolismo basal × valor PAL).
- Definir el objetivo (ganancia muscular: superávit; pérdida de grasa: déficit).
- Establecer la cantidad de proteínas (g/kg de peso corporal).
- Establecer la cantidad de grasa (g/kg de peso corporal).
- Asignar las calorías restantes a los carbohidratos.
5. Balance energético y objetivos
El balance energético constituye la base de toda planificación nutricional:
- Ganancia muscular: Superávit de 200 a 400 kcal sobre el nivel de mantenimiento.
- Pérdida de grasa: Déficit de 300 a 500 kcal por debajo del nivel de mantenimiento.
Sin modificar deliberadamente el balance energético no se puede lograr ni un aumento muscular significativo ni una reducción relevante de grasa. La distribución de macronutrientes determina cómo cambia la composición corporal, mientras que el balance energético determina si cambia el peso corporal.
6. Relación con el abastecimiento vegetal: la función del cultivo controlado
Para quienes leen Vida Vertical conviene destacar otro aspecto: la calidad de la ingesta de macronutrientes depende directamente de la composición nutricional de los alimentos consumidos. En sistemas de cultivo vertical e instalaciones hidropónicas o acuapónicas se puede controlar con precisión la nutrición de las plantas. Las hortalizas de hoja, las hierbas aromáticas y las legumbres de cultivo controlado pueden ser especialmente ricas en proteínas y minerales si la solución nutritiva está equilibrada de forma óptima.
Los intervalos breves entre la cosecha y el consumo, habituales en el autoabastecimiento vertical, preservan la integridad de los nutrientes y minimizan las pérdidas por almacenamiento y transporte. En la práctica, quien cultiva sus propias fuentes de proteínas y carbohidratos —como legumbres, hortalizas de hoja o patatas— puede influir directamente en su frescura y densidad nutricional.
7. Conclusión
Calcular las necesidades calóricas individuales y distribuir los macronutrientes según un objetivo concreto no es una tarea puntual, sino un proceso iterativo. El método presentado —determinar el metabolismo basal, asignar un valor PAL, fijar proteínas y grasas según el peso corporal y calcular los carbohidratos como cantidad restante— ofrece un marco basado en la evidencia adecuado para la gran mayoría de adultos interesados en la salud y la actividad física. Aun así, puede ser necesario adaptarlo al nivel de entrenamiento, las particularidades metabólicas y los objetivos personales.
La combinación de un balance energético bien planteado, una distribución de macronutrientes ajustada a las necesidades y alimentos de calidad lo más frescos posible constituye la base de una estrategia alimentaria sostenible, tanto si proceden del supermercado como del propio jardín vertical.
Nota: Estas recomendaciones se refieren a adultos sanos sin enfermedades metabólicas subyacentes. En caso de enfermedad, durante el embarazo o la lactancia, o al tomar medicamentos, está indicado recibir asesoramiento individual de profesionales de la nutrición o la medicina.
Bibliografía:
- Helms, E. R., et al. (2014). A Systematic Review of Dietary Protein During Caloric Restriction in Resistance Trained Lean Athletes: A Case for Higher Intakes. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism, 24(2), 127–138.
- Helms, E. R., et al. (2015). High-protein, low-fat, short-term diet results in less stress and fatigue than moderate-protein moderate-fat diet during weight loss in male weightlifters: a pilot study. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism, 25(2), 163–170.
- Horswill, C. A., et al. (1990). Weight loss, dietary carbohydrate modifications, and high intensity physical performance. Medicine & Science in Sports & Exercise, 22(4), 470–476.
- Lemon, P. W. (2000). Beyond the zone: Protein needs of active individuals. Journal of the American College of Nutrition, 19(suppl 5), 513S–521S.
- Leveritt, M. & Abernethy, P. J. (1999). Effects of Carbohydrate Restriction on Strength Performance. Journal of Strength and Conditioning Research, 13(1), 52–57.
- Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): valores de referencia D-A-CH para la ingesta de nutrientes. www.dge.de
Autor: Uwe | Vida Vertical – Salud


