Pasar al contenido principal

CAPÍTULO 01 · 6 MIN DE LECTURA

Grasas alimentarias

Clasificación bioquímica, funciones fisiológicas y recomendaciones de ingesta basadas en la evidencia

Avocado, Walnüsse und Olivenöl auf einem hellen Teller.
Imagen ilustrativa generada por IA · Grasas alimentarias

Sección: Salud | Vida Vertical

Resumen

Durante años, las grasas alimentarias se presentaron de forma general como causa de aumento de peso y enfermedad cardiovascular. La ciencia actual distingue cantidad, composición de ácidos grasos, matriz alimentaria y dieta global. Las grasas aportan ácidos grasos esenciales, sostienen membranas y señalización y permiten absorber vitaminas liposolubles. Este artículo explica grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas, sitúa omega-3 y omega-6 en contexto y ofrece orientación práctica.

1. Introducción: cambio de perspectiva en la investigación sobre lípidos

Proteínas, carbohidratos y grasas son los principales macronutrientes energéticos. La grasa aporta aproximadamente 9 kcal por gramo, más del doble que las proteínas o los carbohidratos, con unas 4 kcal por gramo. Esta elevada densidad popularizó estrategias bajas en grasa, pero no convierte todas las grasas en perjudiciales.

Una ingesta adecuada de grasa es fisiológicamente importante. Las dietas muy pobres en grasa pueden dificultar la obtención de ácidos grasos esenciales y la absorción de vitaminas liposolubles; los efectos sobre hormonas y salud dependen de la disponibilidad energética, la dieta global, la etapa vital y factores individuales.

2. Funciones fisiológicas de las grasas

Las grasas cumplen muchas funciones además de aportar energía:

  • Almacenamiento de energía: El tejido adiposo almacena energía, amortigua órganos, proporciona aislamiento y actúa como tejido endocrino.
  • Funciones endocrinas y de señalización: El colesterol y moléculas derivadas de lípidos participan en vías hormonales esteroideas y de señalización. La grasa alimentaria es relevante, pero la producción hormonal no está determinada por un único umbral en gramos por kilogramo.
  • Integridad estructural: Las membranas celulares contienen fosfolípidos y colesterol. La composición de ácidos grasos influye en sus propiedades y señalización.
  • Absorción de vitaminas: La grasa alimentaria facilita la absorción intestinal de las vitaminas liposolubles A, D, E y K y de carotenoides.

3. Clasificación bioquímica de los ácidos grasos

Los ácidos grasos difieren en longitud de cadena, grado de saturación y posición de los dobles enlaces. Estas características influyen en el metabolismo, la oxidación y sus propiedades culinarias.

3.1 Ácidos grasos saturados

Los ácidos grasos saturados no tienen dobles enlaces carbono-carbono. Suelen resistir mejor la oxidación que los poliinsaturados, pero la idoneidad culinaria depende del aceite completo, el refinado, la temperatura y el tiempo. Sustituir parte de la grasa saturada por insaturada, especialmente poliinsaturada, suele mejorar el colesterol LDL y el riesgo cardiovascular.

3.2 Ácidos grasos monoinsaturados

Contienen un doble enlace. El aceite de oliva, el aguacate y muchos frutos secos son fuentes principales y pueden formar parte de patrones cardioprotectores.

3.3 Ácidos grasos poliinsaturados

Contienen dos o más dobles enlaces. El grupo incluye ácidos grasos esencialesque deben obtenerse con los alimentos: ácido linoleico (omega-6) y alfa-linolénico (omega-3). Los EPA y DHA de cadena larga proceden del pescado o las algas. Los aceites poliinsaturados son más sensibles a la oxidación, pero los productos adecuados pueden utilizarse con seguridad en muchos métodos de cocción.

4. Omega-3 y omega-6 en la señalización celular

Los ácidos grasos omega-3 y omega-6 se incorporan a las membranas y son precursores de numerosos mediadores lipídicos. Sus efectos son complejos y no pueden reducirse a considerar omega-6 «proinflamatorio» y omega-3 «antiinflamatorio». Ambas familias cumplen funciones esenciales.

  • Los ácidos grasos omega-6 como el linoleico son esenciales y, dentro de las ingestas recomendadas, no se ha demostrado que causen inflamación crónica. Sustituir grasa saturada por alimentos ricos en ácido linoleico puede reducir el colesterol LDL.
  • Los ácidos grasos omega-3 incluyen ALA vegetal y EPA/DHA de fuentes acuáticas. Contribuyen a funciones cardiovasculares, neurales y visuales. Los efectos sobre sensibilidad a la insulina, cortisol o cognición dependen de la población, dosis y variable estudiada y no deben generalizarse.

Las dietas occidentales suelen aportar más ácido linoleico que ALA, EPA y DHA. La prioridad práctica es cumplir las recomendaciones de omega-3 y sustituir grasas saturadas y trans por insaturadas, no perseguir una relación fija omega-6:omega-3. No se necesita una proporción objetivo universal para planificar la dieta individual.

Las recomendaciones de EPA y DHA varían por autoridad, etapa vital e indicación clínica. Para adultos sanos, la orientación suele centrarse en consumir pescado azul regularmente o una fuente equivalente derivada de algas, no en 1–3 gramos diarios para todo el mundo. Las dosis terapéuticas elevadas requieren supervisión profesional.

5. Recomendaciones de ingesta basadas en la evidencia

La grasa debe considerarse como proporción de la energía y por la calidad de sus ácidos grasos, no mediante mínimos no validados específicos por sexo.

Orientación general para adultos:

  • Un intervalo aproximado del 20–35% de la energía total procedente de grasa es compatible con dietas saludables, según la autoridad y el contexto individual.
  • Necesidades individuales:

Las necesidades energéticas, enfermedades, embarazo, deporte y patrón alimentario personal pueden justificar ajustes individuales.

  • Para deportistas y personas activas:Garantizar energía total, ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles adecuados en vez de perseguir un objetivo universal en gramos por kilogramo.

Orientación práctica para elegir alimentos:

  1. Limitar la grasa saturada favoreciendo aceites insaturados; la estabilidad culinaria depende del tipo de aceite y la temperatura, no solo de la saturación.
  2. Utilizar aceite de oliva, aguacate, frutos secos y semillas como fuentes de grasas insaturadas dentro de las comidas.
  3. Incluir fuentes de ALA como linaza, chía, nueces o aceite de colza y, cuando proceda, EPA/DHA de pescado o algas. Generalmente no es necesario eliminar alimentos integrales ricos en omega-6.

6. Relación con Vida Vertical: grasas y absorción de nutrientes

Los sistemas verticales producen sobre todo verduras y hierbas, no aceites alimentarios. Su relación más clara con la grasa consiste en combinar cultivos frescos con fuentes lipídicas adecuadas:

1. Absorción de compuestos liposolubles de cultivos verticalesLas hortalizas de hoja y microbrotes pueden aportar vitamina K1 y carotenoides como betacaroteno. Añadir una cantidad modesta de grasa —aceite de oliva, frutos secos, semillas o un aliño adecuado— mejora la absorción de carotenoides y favorece la de vitaminas liposolubles. Más grasa no siempre es mejor.

2. Las microalgas como fuente acuática original de omega-3 de cadena largaLos EPA y DHA de las redes tróficas acuáticas proceden en gran medida de microalgas. El aceite de algas con control de calidad ofrece una fuente vegana directa. Cultivar microalgas comestibles es un proceso alimentario separado y técnicamente exigente que requiere controlar especie, higiene y contaminantes; no debe improvisarse en un circuito hidropónico o acuapónico ordinario.

7. Conclusión

Las grasas alimentarias son componentes esenciales de una dieta saludable y favorecen el almacenamiento energético, las membranas, la señalización y la absorción de compuestos liposolubles. Sus efectos dependen de la composición, las fuentes, los nutrientes que sustituyen y la dieta global, no solo de comer más o menos grasa.

Combinar estos conocimientos con cultivos frescos y ricos en micronutrientes de sistemas controlados puede favorecer una dieta variada. El beneficio procede del patrón alimentario completo, no de una supuesta optimización celular mediante un único método de cultivo.

Nota: Este artículo ofrece información general y no sustituye el asesoramiento médico o dietético individual. Solicita orientación profesional ante trastornos lipídicos, enfermedad cardiovascular, embarazo, uso de anticoagulantes o dosis altas de omega-3.

Bibliografía:

  • Calder, P. C. (2016). Omega-3 fatty acids and inflammatory processes: from molecules to man. Biochemical Society Transactions, 44(5), 1107–1117.
  • Simopoulos, A. P. (2016). An Increase in the Omega-6/Omega-3 Fatty Acid Ratio Increases the Risk for Obesity. Nutrients, 8(3), 128.
  • Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): valores de referencia D-A-CH para la ingesta de nutrientes. www.dge.de
  • DiNicolantonio, J. J. & O’Keefe, J. H. (2018). Importance of maintaining a low omega-6/omega-3 ratio for reducing inflammation. Open Heart, 5(2), e000946.
  • Goyal, A., et al. (2014). Flax and flaxseed oil (Linum usitatissimum): a review by the Natural Standards Research Collaboration. Journal of Food Science and Technology, 51(9), 1633–1653.

Autor: Uwe | Vida Vertical – Salud