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CAPÍTULO 01 · 6MIN DE LECTURA

Metabolismo y genética

Deconstrucción científica de los mitos del «hardgainer» y el «softgainer»

Dos cuencos distintos de verduras y cereales junto a varias plantas.
Imagen ilustrativa generada por IA ·Metabolismo y genética

Categoría: Salud | Vida Vertical

Resumen

En los ámbitos del fitness y la nutrición persisten las ideas del «hardgainer», que aparentemente puede consumir calorías sin límite sin ganar peso, y del «softgainer», que acumularía grasa incluso con una ingesta mínima. Esta diferencia suele atribuirse de forma general a la genética o a un metabolismo «rápido» o «lento». Este artículo analiza los componentes fisiológicos del gasto energético total humano y examina el mito de la determinación genética a partir de datos de las ciencias del deporte y el metabolismo. La variación del metabolismo basal atribuible a la genética es relativamente pequeña; las diferencias importantes en el gasto calórico dependen con mayor frecuencia de la termogénesis por actividad sin ejercicio (NEAT) y del efecto térmico de los alimentos (TEF). Por último, muestra cómo el mantenimiento de sistemas acuapónicos e hidropónicos puede favorecer de manera natural estos mecanismos metabólicos.

1. Introducción: el mito de la determinación genética

La observación parece cotidiana: algunas personas comen grandes cantidades sin acumular grasa visible, mientras que otras parecen ganar peso con solo mirar alimentos muy calóricos. La explicación popular es la existencia de un metabolismo rápido o lento predeterminado por la genética.

Para evaluar científicamente esta hipótesis es imprescindible descomponer el gasto energético humano en sus componentes fisiológicos exactos y diferenciar la influencia genética de los factores relacionados con el estilo de vida.

2. Los cuatro componentes del gasto energético total

El gasto energético total diario (TDEE, por sus siglas en inglés) no es un valor monolítico, sino la suma de cuatro procesos metabólicos y mecánicos diferentes:

2.1 Tasa metabólica en reposo (RMR)

La RMR, denominada a menudo metabolismo basal, describe la energía que necesita el organismo en reposo absoluto para mantener las funciones vitales, la regeneración celular y la homeostasis. Es el componente del gasto energético más influido por la genética, la edad, el sexo y la composición corporal.

2.2 Efecto térmico de los alimentos (TEF)

El efecto térmico de los alimentos es la energía que utilizan el aparato gastrointestinal y el metabolismo celular para digerir, absorber y almacenar los macronutrientes. Las proteínas presentan el TEF más alto, aproximadamente entre el 20 y el 30 % de su propio contenido energético, mientras que las grasas (2–3 %) y los carbohidratos (5–10 %) generan costes metabólicos bastante menores.

2.3 Efecto térmico de la actividad (TEA)

Este factor comprende el gasto energético consciente derivado de la actividad física planificada, como el entrenamiento de fuerza, el ejercicio de resistencia o el trabajo físico deliberado.

2.4 Termogénesis por actividad sin ejercicio (NEAT)

La NEAT comprende toda la actividad cotidiana espontánea que no constituye ejercicio: gesticular, moverse en la silla, mantener la postura de pie, caminar hasta el coche o la inquietud motora general.

3. El factor genético: variación de la RMR

Los estudios científicos sobre las diferencias en la tasa metabólica en reposo (RMR) entre personas ofrecen una imagen clara: la variación atribuible a la genética es tan solo del5 al 8 %.

Tomando como referencia un gasto basal medio de 2.000 kcal diarias, esto significa que el 96 % de la población se encuentra en un intervalo de entre 1.700 y 2.300 kcal. La diferencia genética máxima ronda, por tanto, las 300 kcal, poco más que dos plátanos medianos. En el 70 % de las personas, la variación genética es de apenas 150 kcal al día.

Para la inmensa mayoría de la población, la idea de que un metabolismo «estropeado» o «lento» es la causa principal del aumento de peso no deseado carece, por tanto, de base científica. Los trastornos metabólicos reales que reducen considerablemente el gasto basal, como un hipotiroidismo grave, pueden identificarse médicamente y afectan solo a una pequeña proporción de la población.

4. El factor del estilo de vida: NEAT y TEF como verdaderos motores

Si la genética y la RMR solo desempeñan un papel limitado, ¿de dónde proceden las grandes diferencias observables en el gasto calórico diario? La respuesta está en la suma de la NEAT, el TEA y el TEF.

Un experimento mental práctico lo ilustra: comparemos dos personas con características biométricas y tasas metabólicas basales idénticas que realizan un entrenamiento de fuerza estructurado cuatro veces por semana (TEA). Sus condiciones iniciales parecen iguales.

  • La persona Atrabaja en un oficio manual, está en movimiento todo el día, presenta mucha actividad motora espontánea (NEAT alta) y sigue una dieta rica en proteínas (TEF alto).
  • La persona Btrabaja en una oficina, pasa la tarde de forma pasiva en el sofá (NEAT baja) y consume una dieta rica en carbohidratos y grasas (TEF bajo).

La suma del movimiento cotidiano espontáneo (NEAT) y del coste metabólico de la digestión (TEF) puede generar entre ambas personas una diferencia superior a1.000 kcal diariasLa persona A puede, por consiguiente, comer bastante más sin ganar grasa y ser clasificada erróneamente como «hardgainer» con «buena genética». En realidad, la diferencia es el efecto acumulado del estilo de vida y de la selección de macronutrientes.

5. Relación con Vida Vertical: optimización metabólica mediante el cultivo controlado

Como especialista en acuaponía e hidroponía, no considero el metabolismo humano de forma aislada, sino en el contexto de nuestra interacción con el entorno y la producción de alimentos. Mantener un jardín vertical o un sistema acuapónico de recirculación ofrece sinergias interesantes para optimizar precisamente los mecanismos metabólicos que pueden marcar la diferencia entre el estancamiento y el progreso:

1. Integrar la NEAT en la vida cotidianaCuidar un sistema hidropónico o acuapónico exige rutinas diarias de baja intensidad: cosechar, comprobar los parámetros del agua, trasplantar y limpiar los componentes. Estas tareas interrumpen los periodos prolongados de sedentarismo e incorporan movimiento espontáneo continuo (NEAT) a la vida diaria sin percibirse como un entrenamiento agotador.

2. Maximizar el TEF mediante macronutrientes vegetalesLas proteínas y las estructuras complejas de fibra aumentan el efecto térmico de los alimentos. Las legumbres cultivadas en sistemas verticales —como guisantes y judías—, los microbrotes ricos en proteínas y las hortalizas de hoja con abundante fibra aportan una matriz alimentaria que exige más trabajo digestivo. Además de aumentar la termogénesis inducida por la dieta, la estructura celular intacta de las plantas recién cosechadas favorece una saciedad duradera y una respuesta de la insulina más estable.

3. Evitar alteraciones metabólicasLos alimentos muy procesados requieren menos trabajo digestivo y, debido a su gran palatabilidad, pueden favorecer un consumo excesivo pasivo. La biomasa fresca y sin procesar procedente de un sistema propio de agricultura vertical (grupo NOVA 1) hace participar a la masticación y al aparato gastrointestinal en el trabajo para el que evolucionó el organismo humano.

6. Conclusión

«Hardgainer» y «softgainer» son conceptos simplificados que suelen utilizarse para explicar una actividad cotidiana insuficiente y una composición de macronutrientes poco adecuada. La genética influye en el gasto energético basal, pero una variación de pocos cientos de calorías resulta demasiado pequeña para explicar por sí sola los problemas de peso.

La clave del control metabólico reside en influir conscientemente sobre la termogénesis por actividad sin ejercicio (NEAT) y el efecto térmico de los alimentos (TEF). Enriquecer la vida cotidiana con rutinas activas —como mantener un sistema acuapónico o hidropónico— y elegir proteínas vegetales nutritivas y poco procesadas permite ejercer un control práctico sobre el balance energético. El metabolismo no es un destino genético inmutable, sino un sistema dinámico que responde al entorno y a la alimentación.

Aviso: este artículo ofrece información científica general y no sustituye un diagnóstico médico individual. Ante la sospecha de un trastorno metabólico, como una disfunción tiroidea, debe solicitarse una evaluación médica.

Referencias:

  • Levine, J. A. (2002). Non-exercise activity thermogenesis (NEAT). Best Practice & Research Clinical Endocrinology & Metabolism, 16(4), 679–702.
  • Levine, J. A., et al. (1999). Role of nonexercise activity thermogenesis in resistance to fat gain in humans. Science, 283(5399), 212–214.
  • Hall, K. D. (2010). Predicting metabolic adaptation, body weight change, and energy intake in humans. American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism, 298(3), E449–E466.
  • Westerterp, K. R. (2004). Diet induced thermogenesis. Nutrition & Metabolism, 1(1), 5.

Autor: Uwe | Vida Vertical – Salud